Locales Escuchar artículo

Geopolítica en tensión: Groenlandia, Malvinas y un orden internacional en disputa

El escenario internacional atraviesa un momento de alta tensión geopolítica que expone fisuras profundas en el orden global, incluso entre actores históricamente aliados.

Geopolítica en tensión: Groenlandia, Malvinas y un orden internacional en disputa

El escenario internacional atraviesa un momento de alta tensión geopolítica que expone fisuras profundas en el orden global, incluso entre actores históricamente aliados.

Politólogo: Joaquin Jaquet 

Dos focos recientes Groenlandia y el Atlántico Sur reflejan cómo los intereses estratégicos, energéticos y militares vuelven a redefinir alianzas y discursos.

En el Ártico, Groenlandia se ha convertido en una pieza clave de la disputa entre Estados Unidos y Europa. La isla, territorio autónomo bajo soberanía danesa, posee una ubicación estratégica central para el control del Atlántico Norte y las nuevas rutas marítimas que se abren con el deshielo polar. En este contexto, declaraciones de funcionarios estadounidenses que no descartan el uso de la fuerza para asegurar su control encendieron alarmas en Europa.

La respuesta no se hizo esperar: varios países europeos comenzaron a desplegar tropas y capacidades de vigilancia en Groenlandia, en coordinación con Dinamarca y bajo el paraguas de la OTAN, como señal política y militar frente a cualquier intento de avance unilateral. Este movimiento marca un punto de inflexión: Europa busca reafirmar su soberanía y autonomía estratégica incluso frente a su principal aliado histórico, Estados Unidos, evidenciando que la unidad occidental ya no es incuestionable.

En paralelo, en el Atlántico Sur, la histórica disputa por la soberanía de las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo con el avance de proyectos de explotación petrolera impulsados por el Reino Unido en asociación con una empresa israelí. Argentina rechazó de manera contundente estas iniciativas, al considerar que se trata de actividades ilegales realizadas en una zona en disputa y en violación de resoluciones de las Naciones Unidas.

Este escenario generó un enfriamiento en las relaciones diplomáticas entre Argentina e Israel, luego de que el Gobierno argentino cuestionara la participación de una empresa israelí en el proyecto petrolero y suspendiera decisiones estratégicas previstas en la relación bilateral. Si bien Israel intentó diferenciar al Estado de las acciones empresariales privadas, desde Buenos Aires se interpreta el hecho como una señal política ambigua que favorece el status quo británico.

Ambos casos revelan un patrón común: la disputa por recursos estratégicos y territorios vuelve a tensionar el discurso de la libertad, la soberanía y el derecho internacional, dejando en evidencia que las reglas globales suelen aplicarse de manera selectiva según los intereses en juego.

Como síntesis inevitable de este contexto, resuena una frase que interpela al sistema internacional actual:

“La libertad no es libertad si nos la impone alguien más… aunque para algunos parece serlo cuando quien la impone tiene poder militar, recursos energéticos y capacidad de decisión global.”

Comentarios
Volver arriba